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Ciudad de México: un liderazgo latinoamericano en el desarrollo de resiliencia urbana

Fuente:  MCR2030 | Foto: Shutterstock

La Ciudad de México no sólo enfrenta el desafío de responder a una diversidad de problemáticas ambientales actuales, sino que además debe lidiar con el hecho que forma parte de un ecosistema más amplio que comprende las 16 alcaldías de la Ciudad de México, 59 municipios del Estado de México y un municipio del estado de Hidalgo que en conjunto conforman la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), reuniendo cerca de 22 millones de personas(1) y produciendo el 9% de las emisiones nacionales de Gases de Efecto Invernadero.(2)

 

Desde la fundación de la gran Tenochtitlán, hasta la actualidad, la Ciudad de México tiene una larga historia de creación de riesgos, derivada de un proceso de urbanización con una escasa comprensión de la relación sistémica de lo natural con lo socialmente construido, lo que ha convertido a esta urbe en una ciudad multi-amenaza. Hoy, los factores de riesgos más relevantes en la Ciudad tienen que ver con eventos sísmicos y el aumento de la frecuencia e intensidad de episodios hidrometeorológicos por el cambio climático, entre los cuales se destacan las inundaciones y deslaves de laderas provocados por lluvias extremas, así como las ondas de calor, “islas de calor” y sequías.

 

En la megaciudad ya se observa los impactos del cambio climático en la reducción en la calidad y cantidad de recursos hídricos, el aumento de inundaciones, la disminución en el rendimiento de los cultivos, el mayor estrés térmico con temperaturas mínimas más elevadas, la mayor frecuencia de lluvias intensas; así como la propagación de mosquitos, la disminución de la calidad del aire debido a la temperatura y varios efectos en la salud de los pobladores. Por ello, es necesario que el gobierno local pueda comprender los costos económicos del cambio climático y efectos sobre la pobreza y desigualdad en la ciudad, incluyendo los asentamientos humanos irregulares presentes en alcaldías como Iztapalapa, Iztacalco, Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Gustavo Madero y Azcapotzalco.

 

En este sentido, la Ciudad de México ha buscado en los últimos años disrumpir este ciclo histórico de creación de riesgos para responder a la crisis climática actual. En materia de riesgos climáticos, la Ciudad se ha comprometido con el fortalecimiento de las capacidades adaptativas de sus habitantes y la reducción de los riesgos asociados al cambio climático.

Hacer de la resiliencia un instrumento de desarrollo urbano sostenible

En 2017, un año marcado por un desastre sísmico de gran impacto humano y económico, el concepto de “resiliencia” se incorporó en la Constitución Política de la Ciudad de México. El año siguiente, y tras un acercamiento con la Oficina Regional de las Américas y el Caribe para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) para conocer prácticas impulsadas por otros gobiernos locales en la región de las Américas, la Ciudad de México lanzó su Consejo de Resiliencia.

 

El Consejo de Resiliencia es un mecanismo de coordinación entre dependencias y entidades de la Administración Pública de la Ciudad de México. A partir del enfoque intersectorial, el Consejo de Resiliencia representa un espacio innovador que impulsa el diálogo participativo multi-actor para el diseño de políticas públicas para la reducción del riesgo de desastres. Su creación ha permitido desarrollar un permanente esfuerzo en el fortalecimiento de capacidades institucionales para la ejecución de acciones coordinadas y la integración de la resiliencia como un eje estratégico en los temas de ordenamiento del territorio para que la prevención y reducción de riesgos sean factores determinantes en la toma de decisiones para el crecimiento urbano.

 

Además, el Consejo entendió el concepto de la agenda de resiliencia como una agenda de la sociedad en su conjunto, invitando a actores privados, de la sociedad civil y de la academia. En razón de ello, se inició la actualización de la Estrategia de Resiliencia de la Ciudad de México. , cuyos resultados serán informados a través de la Herramienta de Autoevaluación para la Resiliencia Frente a Desastres a Nivel Local, implementada en 3 Alcaldías con la asistencia técnica de UNDRR en el marco de MCR2030, y también a través del Atlas de Riesgos de la Ciudad de México, una herramienta de consulta, análisis, diagnóstico y toma de decisiones para distintas dependencias del Gobierno y los habitantes de la Ciudad de México.

 

La inversión en el Atlas de la Ciudad de México, ha permito desarrollar 22 módulos de información y 16 micrositios de los Atlas de Riesgos de las Alcaldías, además de contar con equipos y softwares que permitan realizar operaciones complejas en menor tiempo, brindar el acceso libre a las bases de datos geográficas y a estudios, mapas y otros documentos de los fenómenos naturales que afectan a la población de la ciudad que han elaborado la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México en conjunto con las Universidades Públicas más prestigiadas de México. La herramienta se ha convertido en referente nacional, con más de 75 millones de consultas al portal web desde el año 2019 y 1,862 entidades geográficas disponibles para la población.

Fuente: Atlas de Riesgos, CDMX

Pensamiento sistémico: construir soluciones sostenibles para la recuperación postpandemia

 

La pandemia de COVID-19 dejó expuestas profundas desigualdades en la ciudad de México, las cuales plantearon retos significativos para brindar una ruta de recuperación sostenible y más resiliente a largo plazo. En los primeros tres meses de la pandemia de COVID-19 y, con el apoyo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la ciudad realizó una Evaluación de Impacto social y económico como resultado de cual se encontraron focos de atención en programas para familias con niñas y niños menores a cinco años con un alto riesgo de comprometer su bienestar material y se identificaron diversas afectaciones en los sectores de turismo, servicios, comercio, industria, seguidos por transporte, electricidad, agua, saneamiento y medio ambiente.

 

Además, los planes de desarrollo local que existían fueron sujetos a una reconsideración, a fin de posicionar la resiliencia en otros instrumentos de planeación así como visibilizar la vulnerabilidad de distintos sectores de manera constante y su estrecha vinculación con las dinámicas cambiantes del territorio. Se procuró resaltar, por ejemplo, el peso que tienen la movilidad y los espacios públicos en la procuración del bienestar de la población. Asimismo, la implementación de la ciclovía de Insurgentes y la expansión del sistema Ecobici surgió como respuesta a la necesidad de contar con un medio de transporte urbano menos contaminante, más sano y que permita el disfrute de los entornos urbanos.

 

También se realizó una inversión en la rehabilitación y mejoramiento de los mercados públicos de la Ciudad de México, los mismos que, además de su labor como centros de abasto, juegan un papel primordial en los procesos comunitarios de interacción y reconocimiento. Como parte de estas acciones, se impulsó un diálogo con el sector económico y productivo enfocado en la importancia de las medidas de seguridad económica para mantener empleos y asegurar medios de vida que se vieron afectados en la pandemia, así como en la identificación de fuentes alternativas de trabajo en el mercado laboral para mantener y/o dotar de ingreso a poblaciones en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Solidaridad y fomento de una red internacional de resiliencia urbana

 

A través de la iniciativa MCR2030, se ha fortalecido el acompañamiento de la Ciudad de México a los gobiernos locales en su Hoja de Ruta hacia la Resiliencia. En diciembre 2021, la Ciudad de México se convirtió en un Nodo de Resiliencia de MCR2030, realizando actividades de formación sobre resiliencia a desastres con sus alcaldías. Gracias al apoyo de UNDRR, se ha trabajado también con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia en acciones para facilitar el registro de gobiernos en la iniciativa MCR2030.

 

Por otro lado, junto con la Red de Ciudades Resilientes (R-Cities), socio global la iniciativa MCR2030, la Ciudad de México ha venido compartiendo lecciones de recuperación sostenible con la Intendencia de Montevideo (Uruguay), Municipalidad Metropolitana de Lima (Perú), con la Región Metropolitana de Santiago (Chile), la Coordinación de Resiliencia del Municipio de Juárez, el Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara y la Ciudad de Colima en México. Espacios de diálogo entre ciudades como estos son fundamentales para fortalecer capacidades propias y aprender de nuevas experiencias en materia de resiliencia urbana.

 

Finalmente, gracias al desarrollo del Atlas de Riesgos, se ha permitido asesorar a otras dependencias de gobiernos estatales dedicadas a la Gestión de Riesgos de Desastres y participar en el foro organizado por el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana en el año 2021.

Notas:

[1] Censo de Población y Vivienda 2020. INEGI.
[2] Idem.

Fuente:  MCR2030

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